Cómo el Apple Watch salvó a un hombre de… las notificaciones

El colaborador de BGR Web, Zach Epstein, ha tenido recientemente en sus manos un Apple Watch. El conocimiento detallado del aparato está aún por llegar, pero algunas cosas ya son evidentes. Confiesa que el Apple Watch le ha “abierto literalmente los ojos” sobre el papel que juegan en su vida las notificaciones más habituales de nuevos acontecimientos.

Trabajar para una publicación seria como BGR implica mucho contacto con el correo: Zack podría recibir entre 150 y 200 correos electrónicos al día. No pasaron más de unos minutos hasta que llegó un nuevo mensaje. Su iPhone le avisaba de un mensaje entrante y tenía que reaccionar ante él de alguna manera. Por supuesto, esa actividad empezó a envenenar su vida con bastante rapidez. La “tortura del correo electrónico” duró más de una década.

En 2013, Epstein sintió que no podía seguir así y cambió drásticamente su actitud hacia el correo. Limpiaba sus notificaciones (sólo quedaban las visuales), cambiaba de Apple Mail a Mailbox de Dropbox, y cambiaba algunos algoritmos y hábitos de correo electrónico. Como resultado, se sintió mucho mejor y decidió que había ganado el control del correo electrónico… hasta que compró Reloj de Apple.

El smartwatch de Apple está cambiando por completo el escenario de uso del iPhone; esto incluye las notificaciones. Ya no hay que rebuscar en el bolsillo para saber qué está pasando: el wearable Watch ahora te ofrece una vibración y un sonido silenciosos para notificarte los nuevos eventos. Un rápido vistazo a su muñeca y ya sabe lo que está pasando y si debe reaccionar.

Es fácil para el usuario saber cuándo hay una nueva notificación: aparece un pequeño punto rojo en la parte superior de la pantalla. Aquí es donde Zack se dio cuenta de una cosa muy importante.

“…me encontré mirando constantemente el Reloj, esperando ver ese pequeño punto rojo”.

Epstein pensó que se había desprendido por completo de la respuesta inútil a las interminables notificaciones del iPhone. Pero la experiencia de los puntos le demostró que no era así. En algún lugar de su mente seguía existiendo el impulso antinatural de comprobar si había nuevas notificaciones…

“El Apple Watch me abrió literalmente los ojos y empecé a trabajar en mí mismo. Empecé a prestar más atención a lo que ocurría delante de mí en lugar de lo que me esperaba en el bolsillo o -ahora- en la muñeca.

Gracias, pequeño punto rojo”.