Cómo el dueño de una tienda tuvo que cambiar su cartel por culpa de apple

Es un caso de «no se puede inventar». Había una vez en la ciudad de Roxham, en el Reino Unido, un tipo corriente llamado Geoff Fisher. Pensó en qué línea de trabajo podría hacer para ganarse el pan. Así que decidió, sintiendo su pasión por el comercio, abrir una tienda.

Pensó mucho en qué tipo de mercancía elegir, por así decirlo, para estar seguro. Durante años, en una palabra, para que el producto tuviera siempre demanda y su negocio floreciera. Así que eligió una sidra de apple con poco alcohol. Y tenía el cartel adecuado para la tienda, «apple Shop». Durante muchos años vendió su sidra de apple, no se hizo multimillonario, pero tenía suficiente pan y mantequilla. Tiene clientes habituales. Todos estaban contentos con su tienda.

Y así, Jeff negoció durante muchos 20 años. Le iba bien hasta que un día una empresa americana extranjera de Cupertino abrió una tienda en la ciudad natal de Jeff.

Los problemas cayeron sobre la pobre cabeza de Fisher como un cubo. Durante todo el día, personas extrañas siguieron llamando; no querían su sidra de apple, sino que querían reparar sus iPhones, iPads, iPods y Macs. Estaban maldiciendo a Fisher por todas partes. Jeff estaba deprimido. El problema era que los números de teléfono de su tienda y de apple aparecían uno al lado del otro en la guía telefónica, y algunos clientes siempre llamaban a su número.

Así que se lamentó y cambió el rótulo de la tienda por el de The Norfolk Cider Company. En fin, todo terminó bien, como debe ser. Y la empresa apple no ha prestado ninguna atención a esta historia con el cartel «apple Shop»; tal vez nadie les ha llamado para hablar de la sidra de apple. Pero el caso se resolvió extrajudicialmente.

Y así Fisher vivió y vivió y vivió y vivió y vivió.

Como se suele decir, este es el final de las noticias. Y quienquiera que estuviera escuchando… bueno, ya sabes el resto.