Enfoque automático: qué es y cómo utilizarlo mejor

L’autofocoLa llegada de la tecnología digital ha supuesto una revolución en el campo de la fotografía, aunque no es posible obtener una foto bien enfocada en todas las condiciones. Pero, ¿por qué ocurre esto? ¿Qué hacemos mal?

En el pasado, un problema de enfoque podía considerarse aceptable dado el único modo de enfoque disponible: manual. Por lo tanto, equivocarse podría estar permitido, pero hoy en día tal cosa es absolutamente inaceptable.

Pero seguimos hablando de una cámara de fotos y aunque se haya mejorado con el paso de los años y los avances tecnológicos, sigue teniendo algunas lagunas. De hecho, no es capaz de evaluar una escena si no es sobre la base de algunos factores matemáticos, por eso puede ocurrir, a veces, que se enfoque en sujetos equivocados o que no funcione de la mejor manera posible en ciertas situaciones como el ojo humano.

Las cámaras del mercado actual tienen cuatro modos de autoenfoque:

  • Enfoque continuo
  • Un solo enfoque
  • Enfoque manual
  • Autofocus

Estos modos pueden utilizarse conjuntamente para obtener la máxima flexibilidad durante nuestras tomas y/o filmaciones. Pero en detalle, ¿cuáles son las diferencias entre estos modos? Averigüémoslo juntos.

Enfoque continuo

Este modo mantiene el autoenfoque siempre activado y es perfecto para tomar fotografías de sujetos en movimiento continuo o incluso de sujetos que realizan movimientos bruscos dentro de la escena. El método de funcionamiento de este modo es muy sencillo: una vez ajustado y activado, el enfoque se restablecerá de forma automática y constante para que siempre obtengas una imagen enfocada. Obviamente hay que considerar la otra cara de la moneda, este modo reduce considerablemente la autonomía de la cámara también porque (con objetivos estabilizados) implica el mantenimiento del estabilizador siempre activo.

Enfoque automático simple

Este tipo de autoenfoque viene de serie en algunas cámaras y permite enfocar el sujeto al pulsar el disparador hasta la mitad sin realizar las correcciones continuas que se realizan con el enfoque continuo. Obviamente, con este modo, como puedes imaginar, no se realizan comprobaciones continuas y los estabilizadores del objetivo permanecen activos sólo hasta el momento en el que se pulsa el disparador hasta la mitad (y, por tanto, antes de realizar la toma). Con este modo puedes arriesgarte a hacer una mala toma si el sujeto se mueve inmediatamente después de haber pulsado el disparador.

Enfoque automático

Este tipo de enfoque automático es un compromiso entre el enfoque continuo y el enfoque único. La cámara es capaz de interpretar la situación según el escenario que tenga delante, y si el sujeto está en movimiento, entonces se activará el autofoco y hará las correcciones necesarias, mientras que si el sujeto está estático se desactivará para ahorrar batería. Este modo, sin embargo, no siempre funciona con eficacia, especialmente en situaciones quizá poco iluminadas.

Enfoque automático manual

Por último está él, el enfoque manual. ¿Quién sabe en qué centrarse mejor que el fotógrafo? Este modo se maneja a través del anillo de enfoque presente en la gran mayoría de los objetivos. Este modo, en determinadas situaciones (poca luz o contraste, por ejemplo), puede ser la única posibilidad de conseguir buenas fotos, ya que el autoenfoque en estas situaciones casi siempre tiene dificultades para fijar los objetos.

Conclusiones

El enfoque, como hemos podido entender durante este artículo, es una de las cosas principales en la fotografía y todo aspirante a fotógrafo debería ”jugar” con él y experimentar con los distintos modos para asimilar lo mejor posible las diferencias y entender en qué contextos utilizarlos. Pero más allá de eso, el modo de enfoque no es el punto cardinal para una buena toma, sino que depende del fotógrafo desarrollar la capacidad de intrigar a la persona que va a observar la foto y, al mismo tiempo, inducirla a observar ciertas cosas en lugar de otras jugando con el enfoque.